Espacio dedicado a temas de Liderazgo, Mejoramiento Continuo y todo lo relacionado con ‘soft-skills’

El pensamiento Lean

Comencemos por identificar que se entiende por pensamiento ‘Lean’. Y con esto no nos referimos a enumerar o explicar herramientas o aplicaciones en las cuales descansa la plataforma Lean. Se trata de algo más, de asimilar el pensamiento para –haciendo uso de las herramientas – lograr los resultados deseados.
Al abordar el pensamiento Lean nos estamos refiriendo en esencia a dos segmentos  fundamentales que se entrelazan y hacen posible el poder de Lean.

Estos segmentos giran alrededor del:
•    Cliente
•    Fuerza Laboral (empleados)

CLIENTE:
En el primer segmento tenemos al ‘Cliente’ quien es el receptor del producto o servicio que se ofrece. Todas las transformaciones o secuencias para producir el resultado final deben ser concebidas poniendo por delante al cliente. Sin embargo, a pesar de que es fácil decirlo no es relativamente fácil desarrollarlo. Por lo tanto es necesario pensar en términos de:

Valor Agregado: realmente ¿qué es lo que le interesa al cliente? Comencemos por entender que es lo que el cliente espera y sobre todo desarrollemos las operaciones internas poniendo al cliente en el centro de todo. Aquí resulta muy valioso preguntarnos, qué estaría dispuesto a pagar el cliente para obtener el resultado deseado.

Eliminar el ‘Desperdicio’: este concepto está relacionado con el Valor Agregado. Es sumamente fácil desarrollar operaciones complicadas y no resulta nunca fácil lograr efectivas operaciones de una forma sencilla. Lo clave es entender que es ‘Desperdicio’ dentro de los principios de Lean. Entender que es desperdicio, identificarlos y erradicarlos, removerlos o evitarlos es la secuencia ideal en todo proceso.

Aplicar el concepto de ‘Flujo’ y ‘Halar’: esto consiste en iniciar el proceso de elaboración del producto o servicio cuando el cliente lo necesite o lo requiera. Lo ideal consiste es desarrollar el producto con el objeto de satisfacer las necesidades del cliente en el momento adecuado.  Esto trae muchos beneficios no solo para el cliente sino para el proveedor del servicio resultando en poco o cero inventario de materias primas o del producto mismo, entregando el producto cuando lo requiera el cliente y con los requerimientos y calidad esperados por el cliente.

FUERZA LABORAL (empleados):
Los empleados ocupan una parte clave dentro del pensamiento Lean. Sin su participación la fórmula del éxito es inconclusa y no se efectuará debidamente.

Uno de los verdaderos objetivos de Lean es otorgar al empleado el poder de ser parte del proceso en términos de participación. Ellos están cerca de los procesos y conocen exactamente cuáles son los problemas que se deberían evitar y cómo desarrollar el proceso adecuado para evitar o prevenir defectos. Al lograr mejorar el proceso – tomando en cuenta a los empleados – se alcanza niveles óptimos de calidad y se logra la satisfacción del empleado. Además con el reconocimiento y apreciación de la fuerza laboral por parte de la gerencia se crea un ambiente propicio para desarrollar una cultura de compromiso real entre empleados y empleador.

Dentro de los principios de Toyota (máximo exponente de Lean) se ha institucionalizado ‘Respeto al Empleado’ para lograr el mejor producto basado en mutuas responsabilidades entre el empleador y el empleado.

Asimismo se entiende que son los empleados quienes desarrollan el producto o servicio y es por lo tanto vital que estos continuamente desarrollan sus habilidades los cuales se verán reflejados en los productos que terminarán en las manos del cliente.

Esto en conclusión refleja la filosofía Lean en términos de CLIENTE y EMPLEADOS. Algunas de las herramientas conocidas y aplicadas en Lean se refieren a 5s, Los siete desperdicios, 5 Whys y muchas otras las cuales – algunas de ellas – se han descrito anteriormente.